Cemento Fresco

Recorremos los primeros mundiales: Uruguay 1930, Italia 1934, Francia 1938, Brasil 1950. Conocemos cómo Jules Rimet impulsó desde Francia el primero de todos. En Uruguay, entre cemento fresco y un pueblo ilusionado, se inaugura la mayor fiesta del mundo. En Europa, el fascismo y la Segunda Guerra Mundial oscurecen los mundiales por dos décadas. Pero la copa vuelve a Brasil, y Uruguay a la gloria. El Maracanazo, en el estadio repleto con cerca de 200.000 personas, es solo el principio.

Nota: Cada Cuatro está producido para ser escuchado y diseñado para el oído. Si es posible, recomendamos encarecidamente que escuche el audio, que incluye emociones y énfasis que no están en la página. Las transcripciones son generadas utilizando una combinación de software de reconocimiento de voz y transcripciones humanas, y pueden contener errores. Por favor, verifique el audio correspondiente.

VOCES DEL EPISODIO:

Mario Romano, historiador y ex-director del Estadio Centenario
Esteban Bekerman, periodista e historiador
Aira Bonfim, historiadora
Sebastian Chittadini, periodista y escritor

00:00:00 Lola del Carril: Mantel presenta. Cada cuatro, una historia de los mundiales. Mi nombre es Lola del Carril y en este podcast vamos a hacer un recorrido por las copas del mundo. 

Estamos cerca de Catar, el Mundial post-pandemia y el primero en jugarse a fin de año. Un Mundial que ya trajo, y que traerá también, muchas polémicas. Hace más de diez años que trabajadores, en su mayoría migrantes, vienen construyendo estadios gigantescos. Moles de cemento en un lugar donde previamente sólo había arena. Diez años durante los cuales seis mil quinientos de esos trabajadores han perdido la vida sin que se haya hecho demasiado al respecto. Un Mundial cuya sede se eligió en el contexto del mayor escándalo de corrupción a nivel internacional, el famosísimo FIFA GATE. 

La Copa del Mundo va a ser en un país donde las diferencias son perseguidas y castigadas, y algo que el Mundial siempre intenta celebrar, las diversidades de sus doscientos once países miembros, la convivencia de esos distintos pueblos y culturas, choca con un territorio signado por la tradición, signado por la represión y también por la falta de historia futbolística. 

Hoy ya no imaginamos la vida sin mundiales, sin esa agitación que sentimos cada cuatro años. Pero no siempre fue así. Hay detrás una historia muchísimo más amplia para contar. Es la historia de cómo pasamos del primer Mundial de 1930 en Uruguay, cuando a duras penas se pudo juntar a trece selecciones, hacia Catar con una FIFA que tiene más miembros que las Naciones Unidas. Si, escucharon bien: doscientos once contra ciento noventa y tres de las Naciones Unidas. Así evolucionó el evento más importante del mundo, donde siempre se escuchó el corazón latente y latino dentro de un fenómeno global. 

Pero, ¿cómo llegamos acá? ¿Por qué es una competencia mundial? ¿Qué rol tiene el fútbol en nuestra sociedad global? ¿Es el fútbol la más importante, dentro de las cosas menos importantes? Seguro ya se dieron cuenta. Vamos a repensar juntos. Vamos con una de entrada, así les cumplo con mi palabra. ¿Qué pasó hace casi cien años cuando alguien dijo: “¿organizamos un Mundial de fútbol?”

Como muchos de los grandes inventos de la humanidad, los mundiales nacieron de un conflicto entre organizaciones deportivas, o mejor dicho, de un par de conflictos. Por un lado estaba la FIFA, la institución creada en 1904 que gobierna y regula el fútbol hasta hoy. Por otro lado, estaba la Federación Inglesa, la famosa FA que nació en 1863. Y en tercer lugar estaba el Comité Olímpico Internacional que organizaba en ese momento el torneo de fútbol amateur de los Juegos Olímpicos, lo más parecido entonces a una Copa del Mundo. 

El conflicto es que cada organismo tenía su visión opuesta y cruzada respecto a la del otro, de cómo deberían organizarse las competencias de fútbol internacionales en aquel entonces. La oportunidad en esta tensión la vio Jules Rimet, un abogado y árbitro francés que presidió la FIFA por treinta y tres largos años. Futbolero, por supuesto al fin, Jules Rimet leyó el partido, se anticipó. Vio que el fútbol era un negocio. Ya para la final de los Juegos Olímpicos de París 1924, el deporte convocó a 45.000 personas en un estadio con excelentes recaudaciones. Vio, además, que los ingleses, los inventores de este juego, quedaban fuera de la cita olímpica de 1928 porque ya eran profesionales. Vio que ya no se trataba solamente de veintidós señores corriendo detrás de una pelota. Había que empezar a salir de a poco de este amateurismo. Jules Rimet fue, en síntesis, el gran arquitecto de este primer mundial. 

Logo de los Juegos Olímpicos de París de 1924.

00:05:30 Llevar el fútbol hacia el profesionalismo no fue nada fácil. El mundo estaba revolucionado. No habían pasado ni diez años de la Primera Guerra Mundial y el fascismo aún asomaba en Europa. La Segunda Guerra estaba a la vuelta de la esquina y el crack en la bolsa de Estados Unidos daba origen a la Gran Depresión de la década del treinta. Estamos hablando de un gran derrumbe económico y social a nivel global. Y acá nos preguntamos ¿por qué Uruguay? 

Canción Uruguayos Campeones

Andrés Mazali, medallista de oro en los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928.

00:06:01 Lola del Carril: La Celeste, la selección uruguaya era la bicampeona olímpica después de sus consagraciones en Colombes 1924 y en Amsterdam 1928. El fútbol estaba tan metido culturalmente en la sociedad que ya tenía esta canción, Uruguayos campeones. Se estrenó en el Carnaval de 1927 y habla de la fiesta por el triunfo olímpico en Francia. Pero había algo más. Uruguay fue el único país que mostró voluntad concreta para ser sede, con un acto claro desde el poder político. El Gobierno hizo aprobar a las apuradas una ley que habilitó la ayuda económica para la construcción del mítico Estadio Centenario.

00:06:43 Mario Romano[a]: Para Uruguay, para nuestro país. La construcción del estadio significó un eslabón más en una serie de construcciones absolutamente espectaculares, grandiosas en cantidad y en calidad que se fueron dando a lo largo de esos años. 

00:07:21 Lola del Carril: Mario Romano es historiador del fútbol y fue director del Estadio Centenario durante más de veinte años. Pocas personas conocen como él la historia de ese templo que se construyó en 1930, a horas del Mundial. Incluso Montevideo se sorprendía con lo que su gente era capaz de hacer.

00:07:41 Mario Romano: Para organizar ese primer mundial, esa primera Copa del Mundo, Uruguay decidió la realización de un estadio que estuviera acorde a tal distinción e indudablemente comienza con la construcción del Estadio Centenario. El estadio trajo aparejado una construcción difícil con la maquinaria de aquella época, con una gran mano de obra que van a empezar a trabajar en tres grupos de ocho horas cada uno, quiere decir que el estadio se trabajaban las veinticuatro horas y donde van a trabajar, por supuesto que un montón de trabajadores uruguayos, pero también una gran cantidad de inmigrantes. Yo digo que los inmigrantes tuvieron tanto que ver en la construcción del estadio, y que el Mundial tuvo tanto que ver para aquellos inmigrantes que yo siempre estimé y asocié que quizás la primera vez que aquellos inmigrantes gritaron, corearon, vocearon el nombre de este país fue por el fútbol y fue por ese Mundial. 

00:08:47 Lola del Carril: El Estadio Centenario se terminó durante la misma Copa del Mundo. Estamos hablando de cemento fresco, literal y metafóricamente. El de un país que, como el estadio, también se encontraba en plena construcción.

00:09:03 Esteban Bekerman: Mi nombre es Esteban Bekerman[b]. Soy periodista, historiador de fútbol. Bueno en 1930 claramente las principales potencias futbolísticas de Europa no estaban dispuestas a venir a confrontar aquí a Sudamérica con selecciones que ya habían demostrado en los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928 su superioridad a nivel mundial. Y más allá de eso, las que sí vinieron, no las selecciones, las cuatro selecciones europeas que sí vinieron, deseaban jugar e irse para poder decir luego “hemos estado”.

00:09:43 Lola del Carril: Inglaterra directamente se negó a viajar a Uruguay. Sólo Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumania llegaron al Río de la Plata para el primer Mundial de la Historia. Un Mundial que nació con salpicaduras de profesionalismo pero que fue eminentemente amateur. Hay dos historias, la de los capitanes finalistas de esta Copa del Mundo de 1930, que cuentan este espíritu mejor que nadie. José Nasazzi, un defensor recio de esos bien uruguayos, trabajaba como croupier en los casinos de Montevideo. La figura más importante de la selección del treinta, de día se ponía la cinta de capitán y soñaba con ser el primero en levantar esa copa. Y de noche, se ponía un moño en el cuello y levantaba las fichas de las mesas de juego. Otro capitán, el argentino, el legendario Nolo Ferreyra, aceptó jugar en la Selección Argentina, pero con una condición. Tenía que volver a Buenos Aires para dar un examen en la universidad. Quería ser escribano, pero también quería jugar el Mundial. Estuvo en el debut contra Francia, cruzó el río, dio el examen en la Facultad de Derecho el mismo día en que Argentina le ganaba a México 6 a 3 y volvió a tiempo para cerrar la clasificación contra Chile. 3 - 1. ¿Aprobó? ¡Claro que sí! En la Universidad y también en el Estadio Centenario. 

00:11:26 Enrique Corvetto: La actuación de Chile en el Mundial de Uruguay de 1930, y en rigor fue el primer Mundial, fue bastante particular y meritoria en mi juicio, puesto que en ese momento no existía una liga propiamente tal en Chile. Eran solamente clubes que se organizaban, pero no había una liga profesional, por así decirlo, puesto que recién en 1933 el fútbol chileno se asoció y se generó una instancia denominada la Asociación Central de Fútbol. En esos momentos, en el año 1930 principalmente la actividad deportiva se acotaba a dos o a tres ciudades en Chile, que eran Santiago, Valparaíso y con suerte Concepción y Serena. No eran más de cuatro. Ahora, ¿por qué en Valparaíso? Porque Valparaíso es un puerto, un puerto principal chileno, y la influencia inglesa lógicamente hizo lo suyo, y es por eso que no es casualidad entonces que los equipos más antiguos de fútbol chileno se llamen Wanderers, a propósito de Bolton Wanderers, que se llame Everton y Rangers, que es de Talca que está más al sur. Entonces, lógicamente allá hay una influencia europea inglesa bastante marcada en el fútbol chileno, como también como los precursores del fútbol chileno. Ese campeonato tuvo mucha, mucha virtud porque prácticamente era un cuadro que se armó con jugadores que prácticamente no se conocían mucho. Y se llegó a un muy buen puesto diría yo que fue una primera aproximación. Eso fue como el inicio de los mundiales para las selecciones chilenas que fueron cimentando un poco un trabajo sistemático que sin embargo decanta en la mejor actuación que ha tenido Chile en el mundial del 62. Sin embargo, si uno hace un análisis desde el primer mundial de 1930 al 62, aun los clubes chilenos para la década de los sesenta presentaban un amateurismo bastante marcado, puesto que muchos jugadores tenían duplicidad de función. O sea, entrenaban dos o tres veces por semana y tenían que ser o taxista, oficinista, de tal manera que la actividad cien por ciento profesional no estaba insertada digamos en Chile aún. No así como en otros lugares de Sudamérica.

[TANGO]

00:13:57 Lola del Carril: En el Río de la Plata. El tango y el fútbol emergen como fenómenos de la cultura de masas a nivel global. Gardel fue la primera celebridad de este rincón del mundo. Hasta el día de hoy, la nacionalidad de Gardel es disputada entre Uruguay y Argentina, como el mate y el dulce de leche. Gardel cantó durante este Mundial en el mítico Teatro Solís de Montevideo, el más antiguo de Sudamérica, y también cantó en las concentraciones de las dos selecciones que llegaron a la final.

1943 - Obdulio Varela y Ernesto Lazzatti antes de un partido amistoso entre Argentina y Uruguay en Buenos Aires.

00:14:29 Mario Romano: Con absoluto rigor histórico, como debe ser. Gardel no concurrió al partido final en el Estadio Centenario. Como todo lo de él, siempre tiene un velo de misterio y resulta contradictorio. Algunos dicen, no sé con qué cuota de razón, que no fue para que ni siquiera tuviera que tener la tentación de algún gesto, o de algún grito, o de algún comentario, o de alguna situación que lo pudiera comprometer para un lado o para el otro.

El 10 de julio de 1930, Gardel visita al equipo argentino.

00:12:12 Lola del Carril: La participación sudamericana en el Mundial de 1930 fue abrumadora. Eran siete selecciones de las trece que jugaron además de las cuatro europeas, México y los profesionales de Estados Unidos. Si, cómo escuchan, el gran país del norte mandó un equipo integrado por dieciséis jugadores, varios de ellos nacidos en el Reino Unido. Arrancó el Mundial del 30 y como el Centenario no se terminó a tiempo. El partido inaugural se disputó en el Estadio de Los Pocitos, la cancha que hoy es de Peñarol.[1] Francia le ganó 4-1 a México y el primer gol de la historia del torneo lo marcó Lucien Laurent[c], un trabajador de la fábrica de Peugeot que había recibido un permiso especial para poder viajar. Otras pinceladas del amateurismo.

00:13:04 Esteban Bekerman: El ferrocarril[d] tuvo en los orígenes del fútbol argentino un rol fundamental porque hay que entender y recordar que era inglés. Así que allí llegó un gran contingente de inmigrantes provenientes del Reino Unido que venían con la posibilidad de tener un buen trabajo, un buen sueldo y, por ende, de reproducir las costumbres que traían de su patria. Y con esto, obviamente, también empezaron a jugar al fútbol en distintos clubes o equipos que en algunos casos, al ser prácticamente equipos formados casi exclusivamente por empleados del ferrocarril, daban cabida también de a poquito a aquellos criollos que se animaban a participar y quieren incentivados en muchos casos por sus compañeros, como para integrar esas formaciones que, por supuesto, tenían una clara mayoría de británicos. Con el tiempo también, obviamente, se empezaron a sumar jugadores ya de una clase baja que al principio en los potreros y luego ya formando también sus propios clubes, querían imitar a estos británicos y encontraban en el fútbol una buena forma de pasar tiempo libre sin gastar mucha plata. Así que así fue cuando comenzaron a aparecer las primeras figuras criollas de clase baja hacia fines de la primera década del siglo 20, ya como característica de una nueva época que estaba empezando a surgir en la historia del fútbol argentino y que dejaba atrás aquella de los jugadores de origen británico que dominaba la escena desde un comienzo de la práctica del fútbol en la Argentina hasta, justamente, esos años finales de la primera década del siglo XX. 

00:15:02 Lola del Carril: Eran tiempos en los que todavía no se pensaba en que hubiera una pelota oficial en la final. Cada selección llevó la suya y jugaron un tiempo con cada una. Arrancaron primero con la Argentina y la selección dueña de la pelota se fue al descanso 2 a 1 arriba. En la segunda parte la pelota fue uruguaya y el resultado también. Los celestes lo dieron vuelta y Uruguay confirmó lo que había anticipado en los Juegos Olímpicos de Europa y empezó a tejer el mito. Se convertía así en el primer campeón mundial de la historia.

 

La selección uruguaya de 1930.

[himno Uruguayo]

00:15:44 El argentino Guillermo Estable, con ocho tantos en cinco partidos, terminó como goleador del torneo. Nazzazi el crupier y capitán uruguayo levantó la Copa Diosa de la Victoria, un trofeo de 30 centímetros y cuatro kilos de oro y plata[e]. El Río de la Plata se consolidó como la meca del fútbol global de la época. Había nacido un estilo rioplatense distinto del inglés y del europeo. Quedó claro que en esto del fútbol, Uruguay y Argentina eran Gardel.

[discurso Mussolini]

00:16:39 Lola del Carril: El fútbol y la política que habían vivido un tímido coqueteo en Uruguay 1934. Años después, ya forjarán un vínculo inquebrantable que hasta hoy día persiste. Mussolini jugó muy fuerte para que Italia fuera campeón del mundo. Il Duce probó una maquinaría ideal: lograr una buena imagen hacia el exterior mientras se cubrían las peores atrocidades del autoritarismo. Era el fútbol como cortina de humo, una prueba piloto que se repitió con Hitler en los Juegos Olímpicos de 1936 y con Argentina y la dictadura genocida en 1978. Mussolini no era un seguidor del fútbol, ni mucho menos que eso, pero lo poco que sabía sobre este deporte le sobró para entender lo que podía lograr teniendo Mundial en casa. Las órdenes bajaron enseguida para que Suecia retirara su candidatura del ‘34. Italia empezó a importar jugadores a su liga con el fin de luego nacionalizar los para el Mundial fatto en casa, Vittorio Pozzo[f] fue el encargado de armar la selección de Mussolini. El equipo, que sólo tenía una opción ganar el título. Y cómo lo hizo? Con el sabor, el aroma y el color del Río de la Plata.

Póster Italia 1934

00:17:58 Esteban Bekerman: Para entender cómo llegaron a jugar los oriundos en 1934, para aquella selección de Italia campeona del mundo, es necesario remontarse a 20 años antes, osea a 1914, cuando el Torino de Italia se convierte en el primer equipo de club no británico en venir de gira por Buenos Aires[g], comandado justamente por Vittorio Posso, quien sería 20 años después, el entrenador de la selección italiana campeona del mundo. Allí, durante ese viaje, el Torino juega primero en Brasil y luego llega, como dijimos, a Buenos Aires, para enfrentar a distintos combinados y al equipo de Racing, que estaba comenzando con su serie de siete títulos consecutivos en Primera División. Y Vittorio Pozzo tuvo la oportunidad de comprobar por sí mismo el excelente nivel que tenían los jugadores argentinos en esa época. De hecho, Racing le va a ganar 1-0[h] al Torino y esto va a llevar a Pozo a quedar permanentemente enamorado del fútbol argentino, como lo va a declarar en más de una oportunidad, ¿No? Él consideraba que aquí en Sudamérica y en la Argentina más precisamente, se jugaba el “fútbol arte”, el fútbol, que no se jugaba solo para ganar partidos, sino también como una manifestación artística justamente, de belleza suprema. [00:19:37][98.1]

00:22:36 Lola del Carril: El campeón Uruguay, enojado con el boicot europeo del 30, no viajó a Italia en el ‘34 ir hasta hoy, la única selección que no defendió su título, argentina, decidió enviar a la Copa del Mundo una selección amateur. Tenía profesionales locales, pero jugaron para Italia. Luis Monti, Raimundo Orsi, Attilio Demária, y Enrique Guaita

Foto: Seleccion de Italia 1934, los primeros tres argentinos en consagrase Campeones.

Aquella selección de Italia del Mundial 1934 que realizaba el saludo fascista antes de cada encuentro, contó con la inestimable ayuda de los árbitros para llegar a la ansiada final. Pero para Il Duce no era suficiente. Había que ganar, costara lo que costara. En tono paternal, claro, le advirtió a Pozzo, su propio técnico: “Usted es el único responsable del éxito. Pero que Dios lo ayude si llega a fracasar.” Y Dios casi tiene que ayudar, porque Italia había arrancado 1 - 0 abajo y recién a nueve del final lo pudo empatar con gol del argentino Orsay y llegar así a la primera prórroga en la historia de las finales. El alivio llegó con Piola, autor del 2 - 1 definitivo. Los locales fueron campeones con el duque como satisfecho testigo.

00:24:08 Lola del Carril: Francia no se encontraba del todo estable. Pero Jules Rimet era abogado y francés. Insistió un poco y la FIFA logró no sólo que se jugara el Mundial número tres, sino que también la sede se quedara en el patio de casa. La Copa seguía en Europa. El único sudamericano en Francia 38 iba a ser Brasil. Argentina y Uruguay. disconformes porque el torneo no volvía a su tierra, avisaron que faltarían a la cita con Vittorio Pozzo aún en el banco. Esta vez Italia tuvo un camino mucho más sencillo a la victoria. Pasó a Noruega, Francia y Brasil jugando mejor que cuatro años atrás. Sin embargo, un telegrama[i] hizo revivir la pesadilla del ‘34. Solamente tres palabras: Vencer o morir. Tres palabras bravas de por sí, pero mucho más temibles si las escribe Mussolini.

En la fila le esperaba Hungría, un equipazo que venía de hacer 13 goles en tres partidos. Italia ganó 4-2 otra vez después de arrancar perdiendo y se convirtió en el primer bicampeón de la historia[j]. Cuando el arquero húngaro Antal Szabó se enteró del texto del telegrama de Mussolini y dijo Nunca me sentí tan contento por haber perdido un partido. Salvé a 11 personas.

El torneo terminó el 19 de junio de 1938. El 1 de septiembre del 39, la Alemania nazi que ya había anexado Austria invadió Polonia. Se inició la Segunda Guerra Mundial, un conflicto que fue sangría de la humanidad y que obviamente también se comió el fútbol. Dos mundiales, para ser precisos. Ni el del 42 ni el 46 vieron la luz. Los Mundiales vuelven recién para 1950.

No hay mucho que se pueda ocultar sobre el fútbol y su contexto en Brasil, cuando parece Ayra Bomfim. Historiadora e investigadora de los episodios mal contados y escondidos del deporte brasileño.

00:26:33 Aira Bonfim:[k] Es muy curioso que el fútbol en Brasil, antes de ser un deporte popular, es un deporte importado y llega al país de forma elitisiada. Por eso, cuando visitamos la historia de Brasil, especialmente en Rio de Janeiro, donde hasta hoy se concentran equipos notorios como Flamengo, Botafogo, Fluminense son equipos que de alguna manera o de alguna forma van a organizar este fútbol para sí mismos. Y van a crear resistencia, acceso y popularización de esta experiencia dentro de la cancha. Asi, mientras se formaba un pueblo interesado en consumir futbol en Brasil, el acceso de los jugadores seguía siendo a veces muy restringido y con legislación en las ligas deportivas que impedían el ascenso de los sectores populares con ejemplos que podemos definir, como obreros, mestizos, hombres negros. Todos estos criterios estaban inscritos en las reglas del fútbol en Brasil.

Cuando se observa ambiente de participación en la construcción de un estadio, obviamente también se puede identificar muchos migrantes pobres, muchos grupos de una migración que revela brasileiros de otros estados, que no pertenecían a Río de Janeiro y un grupo popular de gente empobrecida que también trabajaban en tres turnos (mañana, tarde, y noche) para construir y terminar el proyecto del estadio Maracaná para el evento de la copa del mundo de 1950.

Curiosamente, a pesar de todos los esfuerzos, el estadio se inagura sin estar terminado. Se terminaría más de diez años después. Y también, alrededor de la circunferencia del Estadio Maracaná, se revela entonces la concentración de asentamientos populares que están compuestos por esos mismos trabajadores. Principalmente trabajadores brasileños que no son inmigrantes, sino migrantes de sus otros estados, principalmente de los estados del norte de Brasil. El Maracaná será una gran división[l] para que Brasil sea reconocido no solo por el colectivo de jugadores, sino también por la construcción de un gran espacio que pertenece a Sudamérica. Y que de alguna manera, desafiara a alguna arquitectura y quiere presentar a Río de Janeiro al mundo. Dentro del país habría muchas negociaciones, muchas gente en contra de este proyecto, en contra de la inversión de grandes recursos de dinero para la realización de este evento, además de varias negociaciones que volverán al estado brasilero, al estado de Rio de Janeiro.

00:30:06 Lola del Carril: Hablando de construcciones, ¿Cómo se construye un mito? ¿Se lo busca? ¿Hay una receta para el mito perfecto? Los uruguayos podrán decir que sí, o al menos que ellos tienen la receta para el mito fundacional. En los mundiales de fútbol.

[RELATO MARACANAZO EN PORTUGUES][m]  

00:30:45 Lola del Carril: Como a 1930, Sudamérica salvó las papas de la FIFA. La guerra dejó a Europa en ruinas y esta vez fue el gobierno de Brasil el que propuso ser sede. No fue difícil. Nadie en Europa estaba en condiciones de hacer un Mundial salvo Suiza, que se postuló tímidamente pero que no tenía los estadios adecuados para la competencia. En su Congreso de 1946, la FIFA dejó fuera a Alemania y Japón, perdedores de la guerra. El caso de Italia fue otro cantar. Italia no sólo juega, defiende el título. Era el campeón defensor y tenía un dirigente astuto como Ottorino Barassi, que sacó la Copa Jules Rimet de un banco romano y la guardó en una caja de zapatos debajo de su cama. Un héroe.

A pesar de que el profesionalismo era regla y ya no excepción en el fútbol internacional, el Mundial de Brasil tuvo muchísimos problemas amateur. Francia no viaja finalmente por asuntos económicos posguerra. A la selección india no le permitieron participar porque sus jugadores pedían jugar descalzos dadas su creencias. Colombia estaba excluida de la FIFA por tener una liga pirata, es decir, no afiliada. Eso la mantenía afuera de los mundiales, pero le permitía incorporar estrellas a sus equipos sin tener que pagar a los clubes de origen por las transferencias. Fue también el Mundial de Inglaterra. Tenían muchas ganas de mostrarle al mundo que habían inventado este hermoso deporte y que un poco se lo habían quitado. Ya no volverían a irse.

Gol de Gigghia

00:32:48 Lola del Carril: Entonces, cómo se construye un mito? En principio, con circunstancias irrepetibles, vai embora, un Brasil eufórico porque regresaba la democracia después de cinco años de dictadura, al mismo tiempo que terminaba la Segunda Guerra Mundial, estaba convencido de que iba a ser campeón incluso antes de empezar a jugar. Desde ahí arriba la caída iba a hacer mucho, mucho ruido. La receta uruguaya para construir un mito, el primer gran mito de la historia de los mundiales tenía un par de ingredientes secretos. Iba tan en desventaja la celeste? Era tanta la diferencia entre las dos selecciones que definían el Mundial del 50 de Maracaná?

00:33:38 Sebastian Chittadini: Mi nombre es Sebastian Chittadini, soy periodista y escritor. Soy autor de los libros Que Vuelva la Celeste de Antes, Segunda Vuelta Obdulista,  Los Diegos Que No Fueron. La previa de la participación de Uruguay en el Mundial del 50 podría remontarse hasta el año 1948, el mes de octubre, concretamente, cuando desemboca ahí, tras, digamos, una situación laboral del fútbol uruguayo que dejaba muchísimo que desear…termina con una creación de un sindicato de futbolistas por iniciativa lógicamente de ellos mismos y enfrentándose a los clubes que eran hasta ese entonces los dueños de todo y de todos, que en principio se negaron a reconocer ese sindicato. La respuesta de los jugadores, encabezados principalmente por Obdulia Varela[n], fue una huelga con la consigna de que no habría más fútbol hasta que ese sindicato se legalizara. Fue así como entre octubre de 1948 y mayo de 1949, el fútbol uruguayo estuvo parado y los jugadores salieron a trabajar de cualquier cosa, por ejemplo Obdulio Varela volviendo a su viejo oficio de albañil, y al final salieron ganando  logrando la creación de un nuevo estatuto del jugador que lograba empezar a plantar cara a los abusos que se daban hasta ese entonces, no? En cuanto a los derechos que tenía el futbolista como trabajador.

00:35:26 Lola del Carril: 200.000 personas hinchando por un equipo, convencidos de que eran campeones antes de jugar Obdulio Varela diciendo “los de afuera son de palo” y convenciendo a diez compañeros de que sus palabras eran ciertas. Un empate perturbador…de Juan Schiaffino.

[Relato]

Un Ghiggia pegando al primer palo del arquero Barbosa.

[Relato 2do Gol de Gigghia]

00:33:01 Lola del Carril: Un silencio tan multitudinario en un país acostumbrado a la alegría. En Brasil, El Maracanazo es una historia que a más de 70 años todavía duele. En Uruguay, el Maracanazo es una corriente cultural, es una corriente social, musical y política que unificó al país de los 3 millones. Un mito único e irrepetible. La primera gran leyenda en la historia de los mundiales fue.

[Relato]

[Himno Uruguayo]

00:37:28 Lola del Carril: Es el mejor resumen de una época, la del equipo que ganó cuando el fútbol amateur y siguió ganando cuando el profesionalismo se hacía una realidad. Fue el tiempo de Uruguay. El Maracanazo, Tan solo un inicio. Pero es también, de alguna manera, un final. El de una época completa del juego inventado por ingleses. Dominada institucionalmente en Europa y por el Río de la Plata, cuando la redonda se pone más juguetona. 

[CREDITOS]


[1] Corrección: El Estadio de Los Pocitos no es más la cancha de Peñarol.

Cada Cuatro